¿Quiénes asisten a las marchas del antichavismo?

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Los trancones, plantones y similares. El letargo del tráfico en ciudades y municipios ya congestionados, se reproduce en los rostros cansados de conductores que entrompan la calle, para llegar a las intersecciones cerradas casi totalmente por pequeños grupos de desaforados mentales que generan severas molestias a la rutina y día a día de los demás.

Zonas enteras en algunos municipios, donde hay centenas de miles de niños que durante semanas no saben lo que es ir a la escuela por las trancas, las barricadas y la incertidumbre de quedar del otro lado de una refriega. Padres y madres que tienen dificultades para ir a trabajar, hacer sus compras y desenvolverse en el día a día.

Urbanizaciones donde gente de la oposición debe rogarle a sus vecinos opositores fanatizados que no cierren la calle del frente que da acceso al sector donde viven. Dueños de negocios que no pueden permanecer cerrados por las protestas y por las guarimbas, pero a los cuales les ordenan “democrática y pacíficamente” cerrar. La clase media acomodada y medio acomodada, que se sumerge en su propio guetto político donde reina la guarimba. Este es el mundo de la clase media, donde están los reductos duros de apoyo a la escalada antichavista. Hablaríamos de Chacao como también podríamos hablar de San Cristóbal, Iribarren o San Diego.

Son los espacios urbanos donde quienes organizan el despelote deben cuidar las horas para mantener abierto el paso para que la gente vaya a sus movilizaciones. Los mismos lugares donde se activan los pirómanos al final de la tarde y la noche para incendiar basura, cauchos y árboles en hogueras que se funden solas hasta la madrugada.

La clase trabajadora asume esas protestas como una pérdida de tiempo ante la necesaria cotidianeidad

El mundo de la clase media, sujeto político clave de la coyuntura, es de donde acude el grueso de apoyo a las movilizaciones de la MUD, signados por un claro triunfalismo, expectativas a corto plazo y una ansiedad tremenda para que se generen resultados que no terminan de aparecer.

El modelo de “protesta continuada” o “calle sin retorno” diseñado por la MUD parece ideado precisamente para gente que no tiene nada que hacer. Señoras católicas, viudas o divorciadas que son jefas de condominio, el raspacupos, el muchacho vago que no asiste a clase, la sifrina mantenida y bachaqueros emprendedores de Mercado Libre. Hemos de imaginarnos especímenes de ese estilacho, si entendemos que sólo un desocupado escuálido-patológico está en condiciones de calarse esa ñema de ir todos los días a marchar para hacerle bulto a los tirapiedras.

Son la gente que tiene la responsabilidad inequívoca de no dejar caer la movilización, son los que se señalan entre sí por no ir a la vaina todos los días. Los mismos que, en simultáneo a estas circunstancias, intentan sostener el sentido de normalidad en sus vidas, pues entre ellos, quienes trabajan deben ir a labores, quienes deben criar deben ocuparse, quienes tienen responsabilidades deben asumirlas, quienes tienen negocios deben atenderlos, quienes deben ir de compras tienen que hacerlo. En fin.

Contrariamente al discurso de la “crisis humanitaria” la MUD le propone a usted faltar a su trabajo para acompañarlos a marchar, a riesgo de que pierda sus cobres y su trabajo en un contexto económico difícil. 

Buena parte de las aspiraciones entre quienes participan, comienzan a desinflarse. Ya comienza a parecer demasiado prolongado un ciclo que estimaban que era más corto. Al decaer los ánimos, la realidad se impone, las rutinas reaparecen y la lucha de los particulares por la “normalidad” choca con la consistencia presencial de quienes “deben” estar en la movilización.

Mientras tanto, muchos tumbagobierno de redes sociales se imponen desde la comodidad de sus casas en la República Twitter y comienzan a acusar de “débiles” a los que ya no van. Todo en simultáneo a los ataques con excremento que los guarimberos organizan contra los cuerpos de seguridad. Lo que era inspirador ya no lo es tanto. La prensa al servicio de la escalada debe cerrar los planos de sus cámaras y concentrarse en la violencia y en “la represión” ante la ausencia de imágenes impactantes al momento, de enormes masas movilizándose contra el rrrrégimen. Ya no son lo que eran hace unas semanas.

Ambivalentes, movidos por una emotividad que aumenta y decae, regidos por una propaganda que promete resultados inmediatos y frente al irrefutable hecho de que el chavismo no ha cedido en ninguna de las demandas de la MUD, el tiempo comienza a conspirar en contra, no sólo de quienes conspiran en su golpe continuado, sino contra las aspiraciones de ese piso de respaldo,

En la capa social media-baja y en sectores populares, quienes se identifican con el propósito de las movilizaciones antichavistas sencillamente no tienen tanto ímpetu para aguantar la guarimba perenne y las marchas, samplegorios y bochinches. Las preocupaciones (y dificultades) elementales de la clase trabajadora no sólo les inhibe participar continuamente en esas movilizaciones, es que además las asumen (en sentido figurado y literal) como una gran pérdida de tiempo. El mecánico, la peluquera, el vendedor de empanadas y donas, la cajera de una panadería, el que atiende una tienda de zapatos o una banca de parley, sí, esos que son la mayoría de la gente en Venezuela (trabajadores que todos los días tienen que salir a resolver sus necesidades), no van a peder su trabajo, poner en riesgo el sustento de sus chamos, para ir en búsqueda de “la libertad”, que no es más que tirarse unos selfies en la Francisco Fajardo. 

Por ende estas protestas están diseñadas para gente (clase media en su mayoría) que realmente no tiene esa imperiosa necesidad de ir a trabajar, que cuenta con el tiempo y el dinero suficiente para asistir todos los días que convoque Freddy Guevara sin que eso signifique una preocupación. Es un peo de clase. 

En esta carrera contra el tiempo gana quien tiene posición de dominio político sobre las circunstancias y hasta ahora quien sigue inamovible es el chavismo. ¿Cuál será el futuro del apoyo a las movilizaciones antichavistas dentro de un mes? La cartografía se irá definiendo acorde al desarrollo de los eventos. Y sobre el desarrollo de las acciones articuladas de violencia paramilitar en etapa germinal, bueno, eso quedará para otra nota.

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