Las Cinco revoluciones que Chávez visualizó

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“Chávez nos llamó porque él asumió toda la deuda histórica (de cinco siglos), que venía de una independencia inconclusa y traicionada”. “La Cacica Apacuana y las negras Hipólita y Matea, son afirmación de la lucha de la mujer, pero de las mujeres más excluidas e invisibilizadas de la venezolanidad y por eso deben ingresar al Panteón Nacional”.
María León

Para reivindicar a Zamora, hay que contextualizar bien la guerra federal en toda nuestra historia y en los intereses en pugna en ese momento histórico en que se reclama tierra y hombres libres, igualdad y libertad plena, después de traicionada tanto la independencia como la guerra federal con el asesinato de Zamora y el tratado de Coche, antesala del Pacto de Punto Fijo de 1958.
Hugo Chávez

Con ojos ancestrales y contemporáneos el Comandante Hugo Chávez visualizó cinco grandes revoluciones en Venezuela, con sueños de patria chica y de Patria Grande. El camarada Elías Jaua, hoy nuevo ministro del poder popular para la Educación, volvió a recordarlo en fecha reciente, al ser invitado por la Cátedra Federico Brito Figueroa. Sin embargo, nuestro propósito es insistir en la vinculación de esas cinco revoluciones con un sentido de ancestralidad y contemporaneidad de todas ellas y al mismo tiempo sostener que se pueden expresar desde las múltiples fuentes del socialismo del siglo XXI, que se incluyen en el legado del Comandante Supremo.

Cada una de esas revoluciones, conoció sus traidores, sus Malinche, su Francisco Fajardo y su Madre-Isabel(1555-60); sus Páez y Santander (1830-2017); su Tratado de Coche (1863); su Juan Vicente Gómez frente a su compadre Cipriano Castro (1906-1935); su Pacto de Punto Fijo contra Fabricio Ojeda y la Junta Patriótica (1958-1998); el reacomodo del Pacto de Punto Fijo y la Santa Alianza de la Conferencia Episcopal-Fedecámaras-Imperialismo-imperios europeos contra la V República (11 abril 2002-2017). Pero ahora, con una voz disidente: ¡la del valiente Papa Francisco! (2015-2017), que apuesta -hasta ahora- al diálogo contra la guerra civil y la invasión imperialista. Viéndonos en el espejo del Medio Oriente y norte de África.

Estas cinco revoluciones van mucho más allá de “Las Tres Raíces”, sin desconocerlas, sin intenciones de superación global y al mismo tiempo, le dan profundidad ancestral y sentido de plena contemporaneidad histórica, en el marco de esas las cinco revoluciones. Vale decir, la contemporaneidad de todos los tiempos de la historia de Venezuela, sin desconocer la especificidad de cada época, de cada coyuntura histórica, social y política.

1º – La primera revolución tiene que ver con la prolongada resistencia indígena, que no termina en el siglo XVI -y que es parte del siglo XXI-, atravesando toda nuestra historia de conquista, colonia, independencia y república. Esta resistencia no es solo militar, también es social, cultural, política y espiritual, sin escapar muchas veces a vicios y desviaciones (1492-2017). Sentido pleno del Día de la Resistencia Indígena cada 12 de octubre (2003-2017). Resistencia y Emancipación, caras distintas de un mismo proceso.

– Es parte innegable de este proceso, con sus propias especificidades e identidades irreductibles, la resistencia afro-venezolana y la indodescendencia -campesina y urbana- en sus distintas manifestaciones de “lo criollo”, de lo euroamericano y de lo asiático-americano. La anticonquista de César Rengifo y la anticolonia, desde el ámbito de la cultura propia apuntan hacia la independencia total y definitiva.

– Esta primera revolución de la anticonquista y de la resistencia indígena incluye los indosocialismos, del pasado y del presente, tanto aquí en América como en todos los continentes. Es indesligable e insustituible para ubicar la resistencia anti-imperial y ahora anti-imperialista. Pasando por el pensamiento crítico europeo, de Las Casas a Marx. Sin embargo, ninguna de estas corrientes europeas, por muy lúcidas, sólidas y actualizadas que se supongan, pueden sustituir los múltiples sujetos históricos, sus pueblos y culturas, invisibilizados en los cinco siglos de dominación colonial y republicana. Estos sujetos son puestos en escena en el teatro, la pintura y el muralismo de César Rengifo y en la política social inclusiva y revolucionaria de Hugo Chávez.

Especialmente los pueblos originarios, los afrodescendientes, los campesinos, las mujeres, los sub-urbanos y la naciente clase obrera con el petróleo, entre otros.

– En el mismo sentido, las corrientes de pensamiento y los proyectos indosocialistas del pasado y del presente, las filosofías indias del Buen Vivir, tampoco pueden desconocer y sustituir el marxismo, las teologías de la liberación y otras corrientes del pensamiento crítico europeo, dentro de la complejidad política y social para superar el capitalismo. Es imprescindible la complementación de todas estas corrientes y movimientos para desarrollar un proyecto de envergadura y de largo alcance histórico, afianzados en nuestra historia, nuestras identidades y cultura propia.

2º – La revolución de Independencia, que rompe con el imperio español y se concreta con el proyecto de La Gran Colombia y el Congreso de Panamá (Batalla de San Felix: 1817- Congreso de Angostura:1819- Cong. de Panamá:1826). Traicionada por los Páez y los Santander, de ayer y de hoy (1830-2017).

3º – La revolución zamorana en el marco de la Guerra Federal (1859-63), alternativa entre las dos corrientes timoratas del Liberalismo frente a la oligarquía paecista y mantuana. ¡Tierra y hombres libres! Horror a la oligarquía. Mueran los blancos ¡Patria para los indios!… ¡patria para los negros! ¡patria para los pobres! Lo cual desenmascara la sobrevivencia de la sociedad de castas de la colonia. Indios y negros, como símbolos de exclusión, pobreza, invisibilización. Blanco, como expresión de oligarquía, poder, opresión, explotación y riqueza (o grandes cacaos, terratenientes, latifundistas, prestamistas, expropiadores contra pequeños y medianos propietarios).

– Para Chávez, la alianza cívico-militar, tan descalificada por algunos, tendrá sus vicios y debilidades, pero ha sido una constante de todo nuestro proceso libertario; que desde Guaicaipuro y la resistencia jirahara, ha sido el pueblo en armas; en la independencia a partir de 1815-16 y con Zamora en la Guerra Federal. En la Junta Patriótica con Fabricio Ojeda y que lo retoma Chávez en la Revolución Bolivariana, sin lo cual no habrá continuidad en el proceso frente al imperialismo.

4º – La revolución libertadora y restauradora, con Cipriano Castro, que busca afianzar un proyecto de soberanía y es traicionado por su compadre Juan Vicente Gómez para entregar el petróleo a los gringos. Es el primer esfuerzo de Estado del siglo pasado por afianzar nuestra soberanía ante las potencias europeas y USA y la defensa de nuestros hidrocarburos. Traicionada por Juan Vicente Gómez (1906-1935).

5º – La Revolución Bolivariana, que desarrolla un alto sentido de contemporaneidad histórica, en el marco nacional, continental, caribeño y planetario, afianzada en una visión del mundo construida desde el Sur-Sur, pasando por la unidad con África, el Medio Oriente y Asia. El sur con voz propia frente al norte imperial e imperialista. No vacilo en afirmar que Chávez y el Papa Francisco son los dos líderes planetarios hasta ahora más importantes del siglo XXI, como pudieron serlo Lenin, Mao, Fidel, Ho Chi Min, Gandhi y Mandela en el siglo XX.

– En el próximo espacio plantearemos cuáles son los aportes de la Guerra Federal y de Ezequiel Zamora a nuestra historia contemporánea y al proceso bolivariano.

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