VENEZUELA Y SUS TRADICIONES Un juego callejero y popular

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garces-y-chavez-jugando-chapitaNo se sabe con exactitud dónde y cuándo se originó el juego callejero de chapitas. Unos dicen que desde que se inventó la tapa para las botellas, por allá en 1891, en los barrios populares venezolanos se jugaba con chapitas como una alternativa accesible a los estadios de beisbol y para matar el aburrimiento.

El juego de chapita tiene básicamente los mismos criterios que el beisbol, solo que en vez del bate, hay un palo de escoba y en vez de la pelota hay chapitas.

Chapitas o chapas, se le llama a las tapas metálicas de las botellas de refresco, malta o cerveza; éstas son lanzadas por un jugador a otro que tiene que golpearlas con el palo.

El juego popular consiste en golpear la chapita, correr hasta la base, que ha sido previamente delimitada por los jugadores, luego viene otro jugador a batear chapas.

El campo se marca con dos o tres bases, según lo decidan los jugadores. También existe el home play o zona de llegada. Cada vez que un jugador que ha bateado llega al home play anota una carrera.

La MODALIDAD DEL LANZAR

Asdrúbal Bruzual cuenta que jugó chapitas con sus vecinos, en las calles de Cumaná, estado Sucre, desde los 10 hasta los 18 años.

Expresó que la clave está en el lanzamiento de la chapa. Existen varias modalidades: hay quienes la lanzan con el brazo completo para que vaya con fuerza; unos lanzan con movimiento de dedos para que haga curva y otros que hacen un movimiento en la muñeca para que vaya como el movimiento de una ola. “Los mejores beisbolistas de Cumaná se hicieron jugando chapitas en el barrio”, dijo.

En este juego popular se fortalece mucho la vista, por la dimensión de la chapa, pequeña y angosta en comparación con la pelota. La idea es no perderla nunca de vista si se es el bateador. Por eso a los que juegan chapita se les facilita cuando juegan beisbol, ya que tienen más oportunidad de darle a la bola, por ser más vistosa.

Luis Alonso, un caraqueño nato, relata que cuando el bateador era muy bueno, lo ponían a jugar con la zurda para que no fuera tan fácil el bateo. “Hasta hace poco yo jugué chapitas, así como me ves, nos reunimos en un callejón de La Pastora y nos lanzamos un partido con los vecinos”.

RECUPERANDO TRADICIONES

Es un juego que va de generación en generación pero nunca ha perdido su esencia y objetivo, que es distraer a los chamos en tiempos de ocio
Alonso finaliza haciendo un llamado de conciencia a los chamos de hoy día para que jueguen de manera saludable todos esos juegos tradicionales que nos dejan como legado nuestro padres.

“Ahorita los muchachos andan es metidos en la tecnología y dejan por fuera esos momentos únicos de la infancia, van perdiendo esas tradiciones tan sencillas pero que se disfrutan al máximo”, enfatizó.

LITERATURA > Cuentos del Arañero

El comandante Chávez era un gran apasionado del beisbol y por eso siempre jugó chapitas tanto de niño en su tierra natal como cuando llegó a Caracas, ya siendo un cadete.

En el libro Cuentos del Arañero, el Comandante cuenta cuando llegó a Caracas y jugó chapitas en la parroquia El Valle.

Relata: “De repente veo a un muchacho jugando chapita. Y me digo: Yo conozco a ese tipo. Jorge Ramírez, mi amigo, cuarto bate de nuestro equipo junior en Barinas, en Nacionales. Zurdo, primera base y se había graduado conmigo cuatro meses antes de bachiller. Se vino a Caracas a estudiar creo que Farmacia, estaba esperando cupo. Y le digo al taxista: Señor, ¿usted se puede devolver? Dimos la vuelta por detrás de los edificios, ahí está la Gran Colombia, pasamos de nuevo y le digo: Párese aquí, por favor. Y me quedo mirando otra vez al muchacho y me digo: Sí, éste es Jorge Ramírez, no tengo dudas. Señor, usted me puede esperar aquí, pero un minuto. No vaya a durar mucho, nuevo, me dijo. Uno era tan nuevo que hasta los choferes le decían a uno nuevo. Éramos unos fiebrúos y estaba jugando chapita. ¿Tú sabes lo que yo estaba haciendo a los diez minutos? Con un blue jeans que me prestó, unas botas de goma del hijo mayor de Josefa –a la que conocí ese día y a su esposo, tía de él–, pues jugando chapita en el edificio Aroa. Ahí pasé cuatro años jugando chapita, saliendo con los amigos, caminando hasta la esquina de la panadería, la heladería allá, la licorería en la esquina que después a los años mataron al señor para atracarlo. Bueno, yendo al Cine Arauca, caminando por esos barrios”.

En el 2011, en cadena nacional de radio y televisión, aparece Chávez en las calles de Los Magallanes de Catia, jugando chapitas, disfrutando este divertido juego tradicional que no se pierde en el tiempo.

 

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