Idenna realizó conversatorio sobre Deberes y Derechos de NNA

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La actividad se llevó a cabo en el nuevo urbanismo La Manga del municipio Tinaco, donde participaron más de 30 infantes y adolescentes

Con el objetivo de promover en las y los asistentes al Plan Vacacional Comunitario 2017, El Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), ente presidido por la profesora Amalia Sáez, adscrito al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento en la Gestión de Gobierno y a su vez al Viceministerio de la Suprema Felicidad Social del Pueblo, brindó un conversatorio sobre “Los Deberes y Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes”.

La actividad inició con una dinámica grupal donde los niños, niñas y adolescentes que disfrutan del Plan Vacacional Comunitario 2017 participaron conociendo sus deberes y derechos; entre ellos el Derecho al Buen Trato, como está establecido en la Ley Organiza de Protección a los niños, niñas y adolescentes (Lopnna) Artículo 32-A. Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al buen trato. Este derecho comprende una crianza y educación no violenta, basada en el amor, el afecto, la comprensión mutua, el respeto recíproco y la solidaridad, para minimizar la violencia.

 

“Desde la diversión, juegos, deporte también se les ofrece a los infantes y adolescentes en las vacaciones escolares, talleres; conversatorios sobre los Deberes y Derechos, establecido en la Lopnna”, así lo explico Norelbys Pereira coordinadora de Formación de Idenna.

Honrada maquinaria 4 x 4 por su disciplina en las elecciones de la ANC

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En días pasados la  maquinaria 4 x 4 del Estado Bolivariano de Cojedes, recibió  un merecido reconocimiento por la contundente victoria obtenida por el Poder Originario de Pueblo en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).La maquinaria cojedeña integrada por las diferentes formas de organización del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV): las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh), los Círculos de Lucha Popular (CLP), las patrullas 1 x 10, la maquinaria del Movimiento Somos Venezuela, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), por la organización del Carnet de la Patria y las diversas agrupaciones del Pueblo entorno a la Revolución Bolivariana como: la juventud, trabajadores, campesinos, amas de casas, entre otros; se congregaron en la Carpa Constituyente en esta ocasión, no solo para ser honrados por su lealtad y disciplina, sino para confirmar una vez más su compromiso con la Patria de cara a las elecciones regionales a realizarse en octubre.

Al respecto la Constituyente Erika Farías, junto a la candidata y actual gobernadora de Cojedes, Margaud Godoy, expresó nos encontramos en una nueva gesta independentista, por lo que debemos ser disciplinados y avanzar con la maquinaria 4 x 4 hacia el logro seguro de nuevas victorias. Más temprano, se desarrolló un encuentro entre los Constituyentes cojedeños y la gobernadora Margaud Godoy, con la finalidad de plantear y debatir diversas propuestas. 

Presidente Maduro: Cumbre Extraordinaria de la Celac será un espacio de diálogo y solución a los problemas de América Latina

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El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, solicitó apoyo a los gobiernos de Guatemala, Japón, Vietnam, Siria, España y Francia para que transmitan la solicitud hecha por el Jefe de Estado venezolano de realizar una Cumbre Extraordinaria con los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) donde -a puerta cerrada- se disertarán temas como la paz en la región y lo que representa la amenaza de una intervención militar a la Patria de Bolívar por parte del gobierno estadounidense.

El Ejecutivo Nacional consideró como urgente esta reunión puesto que será un espacio de diálogo y solución a los problemas de América Latina. “No habrá conflicto, no habrá diferencia, no habrá dificultad que detenga el rumbo de América Latina y del Caribe, y de esta amada Venezuela hacia su gran destino de región potencia, de bloque potencia. Hacia allá tenemos que aspirar”, resaltó.

La solicitud fue hecha durante el acto de recibimiento de cartas credenciales de los embajadores de los referidos gobiernos, realizado este lunes en el salón Sol del Perú del Palacio de Miraflores (Caracas) donde manifestó que el encuentro con el bloque de integración regional tendrá como principales tareas dirigir esfuerzos hacia la paz, la cooperación, la complementariedad y la solidaridad en función del bienestar de los pueblos en todos los ámbitos, económicos, educativos y cultural.

La intervención está servida: la amenaza de Trump en cinco apuntes

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1. Contexto político. La revolución de colores impuesta en Venezuela por más de tres meses tuvo como cerebro central al Departamento de Estado de EEUU.

Financiamiento y soporte diplomático a grupos mercenarios todavía en estado de germinación, presiones internacionales y financieras acompañadas de sanciones específicas a la línea de flotación en seguridad y defensa institucional del Estado venezolano, fueron los recursos de guerra asimétrica utilizados por EEUU para dirigir el conflicto hacia un escenario de intervención camuflada.

En los meses de abril, mayo y junio, Julio Borges y Freddy Guevara, cada uno delegado a construir distintas líneas de influencia a lo interno de EEUU y la región, clamaban por una mayor presión de Trump, mientras que exigían a la banca un feroz bloqueo financiero, por lo que la reunión de Borges con H.R. McMaster fue el punto clímax en la exigencia por una acción de fuerza.

No sería otro que Juan Requesens, del mismo partido de Borges, hoy vanguardia de la inflada “resistencia” a la que le otorga ese corte de movimiento estudiantil para consumo simbólico en el extranjero, quien asumiría públicamente un mes después en un foro en la Universidad Internacional de La Florida (Miami) que había que prepararse para una intervención extranjera. Luego de no recordar en que lugar se encuentraba hasta hace una hora, comentó que para llegar a la intervención había que pasar primero la etapa de violencia (armada), la que por cierto detuvo la elección constituyente del 30 de julio.

La amenaza de Trump tiene el clamor opositor de fondo, bien trabajado durante meses en la elevación de su perfil como cabeza de playa y legitimadores internos de la intervención. Acción que aunque es en sí misma miserable y cobarde, abre un debate en este momento, también electoral, sobre la participación por parte de dirigentes políticos que pidieron abiertamente una intervención de potencias extranjeras.

Y cabría también dividir entre pedir y la coordinación e involucramiento que subyace, en tanto no se “piden” intervenciones a menos que un sector político las acompañe. La boconería y la excitación del momento por parte de Requeses comparte el mismo atributo de otros bocones del sur de La Florida, quienes canalizando el fondo de grandes petroleras y corporaciones armadas han logrado influir sobre el qué hacer en Venezuela.

Una vez instalada la Asamblea Nacional Constituyente, bajo amenaza de sanciones económicas y financieras de alto calado, el contexto cambió las variables políticas y geopolíticas y cómo inciden en ellas los factores locales e internacionales del golpe. La amenaza se volvió “opciones en estudio”, mientras luego de las sanciones contra el presidente Nicolás Maduro por parte del Departamento del Tesoro sólo ampliaban el enigma de por qué Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López no entraban en la ronda.

Aparece entonces la inédita “opción militar” de una potencia extranjera contra Venezuela, en medio del incumplimiento de amenazas anteriores y con una oposición sin capacidad de imponer el ritmo político del país, más allá del bombeo de oxígeno que se envía y que parece ya no ser suficiente desde los gobiernos satélites de Washington en la región, agrupados en torno a la Declaración de Lima.

Por más que en las primeras de cambio hubo contradicciones entre lo expresado por Trump y fuentes del Pentágono citados por la prensa global, la amenaza para labrar el camino hacia lo que el analista Rotislav Ishchenko denomina la última etapa de la revolución de color, reseñada por Misión Verdad: de no lograr los objetivos propuestos por el Estado agresor (EEUU) a través de estructuras delegadas (en este caso la oposición venezolana y sus derivaciones armadas) o una guerra civil, procede a la intervención directa contra el Estado-víctima, con base a suministro de armas, entrenamiento a grupos mercenarios y agresiones directas sobre blancos estratégicos.

Entramos ineludiblemente a esta etapa del conflicto, una determinante y decisiva que coloca el debate entre la verosimilitud de la amenaza y los mecanismos a emplear en estado latente. Pues de las sanciones contra el presidente Maduro y el bloqueo financiero que aún persiste, no muestran otra cosa que no sea la ruta de intervención contra Venezuela, ya decidida y sin ningún gesto de ser revertida.

Por más que algunos actores públicamente aseveren no estar trabajando en función de una intervención militar, caso H.R. McMaster, aparecen en lo colateral el bloqueo financiero y el asedio diplomático, también herramientas de intervención extranjera toda vez que moldean un escenario preparatorio para la militar. La última fase de Rotislav Ishchenko.

2. Amenaza y certeza. Fuera de avances o retrocesos en las actuaciones que se mueven en la superficie política, el tiempo que toman en actuar en una dirección, en otra o en desistir de un objetivo táctico específico, la trama subyascente avanza de forma ininterrumpida: la sostenida operación de cambio de régimen, con esa salida a la superficie por parte de Trump no debe entenderse (incluso siendo así) como el clásico bluff. No en balde, en la reunión del Consejo Nacional de Seguridad inmediatamente previa a las declaraciones, John Kelly y H.R. McMaster hicieron parte. En el caso de McMaster era más que evidente por ser él quien la preside, pero el jefe de gabinete no integra el consejo de seguridad: la experticia sobre la región del general Kelly es lo que podría suponerse que define su presencia.

Sobre el muy específico plano de la seguridad energética, y la lógica operativa que propone McMaster (como un actor bien colocado del Estado/sistema profundo) se hace necesario recordar la pieza de opinión firmada por McMaster y Gary Cohn el 30 de mayo de 2017: el mundo es una arena donde países, actores no gubernamentales y negocios compiten por su ventaja. No se trata de aliados o socios en el mundo, sino la política de la fuerza, principio que, tal como señala el artículo, ellos “abrazan”. El estar dispuestos a trabajar únicamente ahí donde están alineados los principios en común, y de lo contrario, imponerse. Venezuela como principal reserva de petróleo del planeta, no escapa del mapa de los países soberanos a doblegar.

Tomado directamente del artículo: “(La consigna) America First señala la restauración del liderazgo norteamericano y el papel de nuestro gobierno fuera de sus fronteras: el emplear los recursos diplomáticos, económicos y militares de los Estados Unidos para promover la seguridad norteamericana, promover la prosperidad norteamericana, y extender la influencia norteamericana por todo el mundo”. 

Y es ahí donde se debe encuadrar 1) la visita de Borges poco menos de un mes previo al artículo, y 2) una línea maestra que opera con o sin Trump. De la mano del Congreso y los sectores fanatizados del Pentágono.

En conclusión, fuera de la retórica deslenguada de Trump, es imposible concebirlo como un ejercicio retórico: se trata de una amenaza cumplible con todas sus letras.

3. Disposición del tablero y empleo de recursos. Antes de caer directamente en el factor Trump y el sinnúmero de pugnas internas en curso dentro de los círculos de poder gringos, se debe recordar que a diferencia de una guerra de carácter industrial (el desembarco de marines, el despliegue de portaaviones y toda la mitología de la propaganda fílmica), se trata de una guerra post-industrial, neoliberal y privatizada. Volviendo Brasil al mismo estatuto de finca que tiene Colombia, la probabilidad de una guerra proxy (por delegación) con retaguardias funcionales, a saber, estructuras armadas mercenarizadas, a todo nivel es más que latente. Las elecciones regionales son en octubre, los ejercicios militares en la triple frontera Brasil-Colombia-Perú también.

La costra política que conocemos como dirigencia opositora venezolana cada vez se reduce más dramáticamente a ese papel, cuyo principal activo es la construcción de sentido y el otorgamiento de contexto “político” y narrativo a una operación cuyo carácter esencial es geopolítico/energético, y que en su plano ulterior apunta contra el único proyecto histórico que demostradamente es capaz de revertir el estatuto neocolonial de toda la región. La pobreza intelectual de esa suerte de clase político-gestora se está suplantando gradualmente con la operación de reingeniería psicológica que apunta a la juventud y “la resistencia” en un cálculo a mediano plazo, de ahí que también sea necesario el sostenimiento de Freddy Guevara como figura central y como bisagra generacional.

El papel de canalización circunstancial de figuras como Borges, Machado, Capriles (que no de López) una vez que avance la violencia armada (si es que avanza como algunos calculan) es probable que se acentúe, una vez la guerra borre esa dimensión fronteriza entre lo bélico y lo “político”. Por lo tanto, ¿qué sentido de participación política tiene la presencia de este cúmulo de “dirigentes” frente a la seguridad nacional, más que como correas de transmisión de una acción pensada para agredir nuesta soberanía en todas sus esferas?

4. La región, la subordinación, el temor a los precedentes y la “estrategia del loco” de Kissinger. Las reacciones de los promotores de la Declaración de Lima entrañan varias capas a considerar: 1) la declaración de Trump, que definitivamente fue a contrapelo de la presión diplomática que se atribuyeron esos “países”, fue una decisión tomada desde una instancia superior, y muy probablemente no discutida por los canales hasta ahora empleados, 2) de ahí que el pretendido juego “soberanista” (en el caso de Chile) o de viuda plañidera (en el caso de Almagro) ofrece ese matiz de negación plausible y la ilusión de policía bueno empeñado en preservar las formas “diplomáticas”, 3) pero en el fondo, ocurre una combinación discursiva que para la Casa Blanca surte efecto como “negación plausible” creando la ilusión de dos bandas que chocan y dejan de confluir, mientras que al ofrecer una oportunidad imprevista de autoblanqueo de los gobiernos parcelarios también señala algo que la guerra contra Venezuela sigue siendo difícil de vislumbrar: precedentes que en su ejecución pudieran dejar sentadas las bases para que a esos dirigentes y esas clases políticas verdaderamente subordinadas y comprometidas sufran el mismo y exacto destino de ser eficaces contra el Gobierno venezolano.

Eso ha estado desenvolviéndose desde la última serie de rondas de sanciones. Y 4), otro elemento entra en juego en consonancia con lo más parecido a una “estrategia” de la administración Trump: la “estrategia del loco de Henry Kissinger”, en donde una inestabilidad de vectores no permite definir un cuadro ni un curso de acciones visibles y por lo tanto inminentes, y todos los dirigentes de la región sumados a la operación de cambio de régimen contra Venezuela son víctimas de lo mismo. En el país esa estrategia traducida en caos que se promueve como agenda (anti)política, alimentada por la guerra económica y financiera (y de ahí que sea necesario mantener a la nación bajo ese asedio), viene a configurar un sentido del momento (y por ende de la historia) donde la intervención por vías convencionales y no convencionales adquiere “necesidad”. Donde Freddy Guevara y Julio Borges son los encargados de servir la mesa y de darle cobertura política, mientras los medios globales y grandes tanques de pensamiento, la banca mundial y las corporaciones, forzan la barra para despojarle todo ribete político al conflicto.

5. Contexto interno, urgencias “objetivas”, y la imperiosa necesidad de un conflicto contra el eslabón más débil a la vista. El narcisismo del Pentágono, en la voz de su escuela de guerra, produjo un documento donde señalaba el declive del poder de los Estados Unidos en tanto “imperio”, pero lo más dramático del mismo radica en que plantea las mismas soluciones que ha venido empleando desde hace 20 años (concentración en el eje propagandístico, la necesidad de preservar la supremacía por la fuerza y el arbitrio global, a riesgo de colapsar). A la luz de esa percepción excepcionalista, generalizada en los círculos neocon y neoliberales, se enfila la lógica de política exterior que en el caso específico de Trump necesita una salida estilo Clinton (ejemplos: en Kosovo y en Sudán) para afirmar la posición de fuerza. De las cinco regiones en pugna, Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Venezuela, es la última la que representa las opciones más viables para una operación de esta naturaleza. La reunión de la que luego Trump ofrecería esas declaraciones tuvo como temas centrales la República Democrática de Corea y la República Bolivariana de Venezuela.

Y, por encima de eso, existe otro elemento clave: ha sido una enorme y voluminosa inversión el debilitamiento interno del Gobierno y el Estado venezolano. Es decir, se trata de una decisión burocrática de gran calado que se hace prácticamente imposible de revertir. Tal como ha sido desde los bombardeos alfombra contra la Alemania Nazi a nuestros días: se trata de una decisión administrativa. Misma naturaleza que comparte la lógica de las sanciones (de por sí actos de guerra abierta). Es una inversión irrefrenable: el ablandamiento de una nación podrá ser más barato que una invasión, pero eso no lo hace menos costoso por la naturaleza empresarial de quienes la promueven y ejecutan por vía indirecta.

La guerra es, sobre todo, un asunto de negocios. Y Venezuela por sus gigantescos recursos promete una rentabilidad gigantesca y quizás inédita, pues lo que no pueda hacer Julio Borges y Freddy Guevara por cuenta propia tiene, ahora sí de forma declarada, esa carta bajo la manga. De Venezuela depende, también, el cambio de régimen a escala regional para retornar al continente a su estatus original de patio trasero.

Mientras la Asamblea Nacional Constituyente ejecuta sus primeras medidas en pro de rescatar el orden y la autoridad del Estado, en paralelo el país entra en un ambiente electoral marcado por las venideras elecciones regionales. Y ese contexto en el cual se anuncia esta seria amenaza de intervención militar por parte de EEUU, en boca de Donald Trump, dice bastante de las perspectivas y noción de futuro que tiene esta potencia sobre nuestro país: un botín que debe ser reconquistado. Su tamaño e importancia geoestratégica es proporcional a los recursos a utilizar. Ahora, incluidos los militares.

Y eso, que ya es en sí excesivo en forma y sustancia contra un país sin bombas nucleares ni portaaviones, tampoco ha logrado volver a “calentar la calle”: lo que la dirigencia antichavista llama a las zonas de clase media donde no creo que extrañen esos vecinos los enfrentamientos entre encapuchados y fuerzas de seguridad. 

 

Idenna dictó taller de inducción para solicitantes de adopción

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Con el fin de impulsar el Plan Nacional de Inclusión Familiar en Adopciones, el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna) del estado Cojedes, ente presidido por la profesora Amalia Sáez, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Presidencia y Gestión de Gobierno y al Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo, ofreció el taller denominado “Inducción para Padres Solicitantes de Adopción”

La Casa de Misiones Socialista del municipio Tinaquillo, sirvió de escenario para realizar el encuentro con 10 personas quienes recibieron la información sobre el proceso de adopción, desde la evaluación social, psicológica, médica y legal como estudio integral que realiza el equipo multidisciplinario de la oficina de Adopciones del Idenna.

“La adopción tiene por objeto proveer al infante o adolescente una familia sustituta, permanente y adecuada, tal y como lo establece el artículo 406 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna)”, así lo informó el coordinador de la oficina de Adopciones de Idenna, Manuel Farfán.

A su vez, la psicóloga de la oficina de Adopciones, Kimberly Blanco, explicó: “Luego del informe de idoneidad, si la persona o parejas es idóneo y tienen las capacidades para adoptar, viene el proceso administrativo y legal en el Tribunal de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, cabe destacar que todo este proceso es de manera gratuita”.

De esta manera, el Idenna promueve este tipo de talleres garantizando una crianza acorde para los niños, niñas y adolescentes, legado del comandante eterno, Hugo Chávez Frías, el cual continua el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

El camino labrado por Delcy Rodríguez

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Caraqueña, de 1969. Delcy Eloína nació con un signo particular, con su padre -el mártir Jorge Rodríguez, fundador de la Liga Socialista- como una de las principales referencias en el campo marxista de la política venezolana. De niña habría conocido, por experiencia y estudio, la represión de la miseria y las armas del puntofijismo contra la sociedad pobre, que junto con el asesinato político de Rodríguez en los calabozos de la Disip en 1976, forjaron una vida dedicada a la abogacía, primero, y a lo que requiriese la revolución, luego.

Es de conocimiento público que Delcy Eloína se graduó de abogada en la Universidad Central de Venezuela (época en que fue dirigente estudiantil) y que completó una especialización en Derecho laboral en la Universidad de París X Nanterre. No conforme con el rigor académico, hizo también una maestría en Política en la universidad londinense de Birkbeck, en el Reino Unido.

Todo esto la empujó a ser docente en la universidad donde se vio egresada de abogada, y asimismo fue presidenta de la Asociación Venezolana de Abogados Laboristas. Pero la política era el espacio donde quería desenvolverse, igual que su hermano el actual alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez Gómez.

La academia, lo sabemos, no necesariamente forma políticos de calidad, con miras a un fin social favorable a las grandes mayorías, sin embargo Rodríguez fue desarrollando con los años la capacidad para liderar equipos de trabajo con ese objetivo.

Con Hugo Chávez

Con la llegada de la Revolución Bolivariana, el chavismo se desplegaba en todos los espacios de Venezuela. Luchadores revolucionarios reprimidos por el puntofijismo tomaron voz y voto en las diversas dinámicas organizativas que surgieron con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, y muchos otros formaron gobierno con el Comandante. En ese último contexto aparece Delcy Eloína.

Fue directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Energía y Minas en 2003, así como vicecanciller de Relaciones para Europa en 2005. Con Chávez, su proyección hacia el terreno internacional, en defensa de los intereses venezolanos, siempre atacados por la élite occidental, se iluminaba. Tal vez la misma Delcy no se hubiera imaginado en ese entonces la responsabilidad que recaería en su humanidad, nunca rehuyó de los pesos de la política dura.

En 2006 fue designada como ministra del Despacho de la Presidencia, en los que trabajó codo a codo con Hugo durante seis meses para luego hacerse cargo de la Coordinación General de la Vicepresidencia de la República con su hermano a cargo.

En adelante trabajaría detrás de escenas, según el argot, pero siempre en defensa de la Revolución Bolivariana.

Delcy, la ministra

El primer cargo de importancia vital para el Gobierno Bolivariano que Delcy Eloína ejerció fue el de ministra de Comunicación e Información desde agosto de 2013 hasta octubre de 2014.

Pero fue como canciller de la República Bolivariana de Venezuela que Rodríguez se dio a conocer, y por causas positivas en su ejercicio como jefa de la política exterior del presidente Nicolás Maduro, cuyo cargo comenzó a ejercer desde diciembre de 2014 hasta junio de 2017.

El rostro de la política internacional tenía en Delcy un símbolo de representación venezolana para el mundo bastante elocuente. De rostro aindiado y piel morena, con una larga cabellera lacia y una grata cordialidad en el trato íntimo, era la proyección a primera vista de la canciller de Maduro.

La entonces canciller, sin embargo, guardaba para los momentos propicios una disposición férrea para defender con ahínco a la Venezuela Bolivariana ante instancias internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA).

Su protagonismo en ese tipo de arenas la llevaron a ser reconocida en todo el mundo. Los años de aprendizaje durante la presidencia de Chávez la ayudaron a moverse en el terreno internacional con confianza, como lo hiciera el propio Nicolás Maduro durante tantos años.

Conocidas por demás son algunas escenas en las que Delcy respondió con dureza, entre la sonrisa y la seriedad, a los actuales presidentes de Argentina y Perú por declarar negativamente contra Venezuela, con la intención de formar un cerco regional para aislar a Venezuela con la OEA y Estados Unidos de principales propulsores del golpe contra el Gobierno Bolivariano a escala internacional.

Por ello ha tenido que confrontar la política agresiva de Luis Almagro, secretario general de la OEA, cuyos informes han intentado imponer una narrativa favorable a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra Venezuela. Delcy, en su posición de canciller, respondió con datos y argumentos a cada una de las inconsistencias, falacias y medias verdades que Almagro expresó en Washington durante 2016 y el primer semestre de 2017.

En estos años de asedio internacional en que Venezuela se vio arremetida por distintos gobiernos favorables a los intereses estadounidenses en la región, Delcy fue agredida por la policía de Buenos Aires (Argentina) en el marco de una reunión del Mercosur en diciembre de 2016. Ese grado de exposición de Rodríguez para defender a Venezuela y a los pueblos pobres de Latinoamérica tuvo como consecuencia que movimientos populares locales y regionales la denominaran como “canciller de la dignidad”, lo que no es un dato menor de su capacidad política.

Fue también en su gestión como canciller que se reforzaron las alianzas con países que hoy pugnan por un mundo cada vez más multipolar como Rusia, China e Irán, un gran mérito en medio de una trama global cada vez más complicada y violenta debido a la política exterior de los EEUU.

Cuando se retiró de la Cancillería para asumir la candidatura territorial por Caracas a la ANC, el presidente Maduro la condecoró con la orden Sable del Libertador Simón Bolívar de la Batalla de Carabobo. Anteriormente se le había otorgado la Orden Libertador en su primera clase, pues “se la ganó en batalla” según el propio Presidente.

También fue condecorada por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con la Orden Militar de la Defensa Nacional, Grado Comendador, Primera Clase, algo insólito para una canciller quizás en cualquier rincón del planeta.

Ahora como constituyentista, fue elegida por unanimidad como presidenta de la ANC. El liderazgo de Delcy en el escenario político venezolano es un camino labrado por ella misma y las circunstancias.

En el marco de la violencia opositora en los últimos cuatro meses que ha intentado consolidar un golpe de Estado en Venezuela, también preside la Comisión de la Verdad. Recientemente declaró, apenas instalada esta instancia: “Hemos recibido cartas de procesados, penados e investigados de la violencia de este año. Es importante determinar la verdad y aplicar justicia. Así podremos lograr el entendimiento entre los venezolanos”, dijo Delcy Eloína.

Ante las circunstancias, Delcy Rodríguez ha sabido manejarse con la audacia propia del chavismo. No en balde preside una instancia tan importante para la paz de las venezolanas y los venezolanos en un contexto de asedio corporativo e imperial contra Venezuela.

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Este martes durante la VI reunión del Consejo Político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) que se realizó en la Cancillería de Venezuela (Caracas), países miembros e invitados especiales, extendieron su apoyo y solidaridad al pueblo de Venezuela y al Gobierno Bolivariano que lidera el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.

Durante la jornada representantes de Cuba, Ecuador, Bolivia, Granada San Vicente y las Granadinas, Surinam, Nicaragua, El Salvador y Dominica ratificaron su apoyo a la nación venezolana que ha venido batallando contra los constantes ataques de Estados Unidos (EEUU), país que pretende intervenir a la nación venezolana con el pretexto de “ayuda humanitaria”, para apropiarse de sus recursos naturales.

Entre las intervenciones destaca el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez, quien felicitó al pueblo de Venezuela por su demostración de democracia, convicción, lealtad y valor en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente.

“A pesar de la guerra no convencional desatada contra Venezuela su pueblo ha dado una extraordinaria lección de democracia”, asimismo Rodríguez denunció en nombre de Cuba las acciones injerencistas del imperio norteamericano y sus aliados contra el proceso Constituyente y las sanciones impuestas por EEUU contra el Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

Por su parte la ministra de Comunicación del Estado Purinacional de Bolivia Gisela López, llamó a la comunidad internacional a pronunciarse en contra de las acciones que están lejos de promover la paz y que generan violencia, “tenemos luchas en común, tenemos causas comunes, pero también tenemos un enemigo en común”, sostuvo López.

Durante la jornada el Presidente Nicolás Maduro propuso un gran diálogo latinoaméricano y caribeño para restituir el respeto consagrado en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).   /EM